La pelota y Palermo.


Thames y Cabrera. Paro un taxi.
“A Retiro” le digo al taxista regordete y pelado. Tiene barba de unos dias y su camisa desgastada se encuentra llena de arrugas.

Por estos días el tema es recurrente… el mundial de fútbol.

” Es que estos negros (por Brasil) tienen un orto impresionante… en los mundiales siempre les toca jugar con la concha de la lora y asi, claro… ¿quién no llega a la final?”

Ya es sabido que los taxistas son una especie de fuente de sabiduria urbana.

A continuación hablamos de la selección argentina y los partidos jugados.

“Lo que es increible es lo de Palermo, flaco… yo no lo puedo creer… es como si la pelota lo buscara a él y no al revés…”

Nos quedamos callados los dos. Nos quedado pensando en que quizás de eso se trate la vida. De que la pelota lo busque a uno y no al revés.

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Published in: on junio 26, 2010 at 8:24 pm  Dejar un comentario  

Pedro y el oso.


(Ejercicio escrito para el taller de guión con Aida Bortnik)

Pedro (50) está recostado con los ojos cerrados sobre una colchoneta inflable en la pileta de su casa. Es la típica siesta del verano santafesino y a lo lejos se escuchan las chicharras quejosas del calor.
De repente, unos ruidos extraños hacen que Pedro incline levemente su cabeza para ver de qué se trata. Para su sorpresa, un oso con la lengua afuera y jadeante lo mira fijamente.

Pedro queda paralizado del miedo. No sabe que hacer. Es consciente de que un movimiento en falso podría ser mal interpretado por el animal salvaje y todo acabaría de la peor manera.

Tratando de no perturbar al oso, Pedro comienza a chistarle a su mujer que se encuentra adentro de la casa. Pero sus llamados de auxilio son casi imperceptibles. Pedro no sabe que hacer.

Decide quedarse quieto y esperar a que el animal se vaya solo. Pero el problema es… ¿cómo?… reflexión que lo lleva a otra mayor … ¿Cómo hizo ese oso para entrar al patio de su casa en plena ciudad de Santa Fe?… o sea, vuelve a la pregunta madre… ¿Cómo se irá ese oso de allí?.

El oso en cuestión, permanece imperturbable. Solo sufre el calor. Pedro comienza a chistarle como si fuera un perro y lo único que logra es que el animal se acerque unos pasos más hacia el borde de la pileta. Pedro lo estudia unos segundos y después decide ponerse en acción.

Lentamente acerca la colchoneta hacia la escalera de la pileta y con la paciencia y precisión de un ninja comienza a salir del agua. El oso lo mira en silencio. El ambiente se ha puesto tenso y pareciera que ni las chicharras se animaran a cantar.

Pedro logra salir del agua y da pequeños pasos hacia la casa, tratando de no resbalarse con esas malditas baldosas que siempre quiso cambiar y su mujer no lo dejó. Ahora, es lo primero que hará apenas salve su vida de las garras de aquel animal que lo observa para dar el zarpazo fatal.

De golpe, su hijo NICOLAS (12) sale la casa en busca de su bici cross apoyada contra la pared. El pequeño no le presta atención al oso, es como si toda la vida hubiera estado allí. Pedro no sale de su asombro. ¿Cómo es posible que no lo haya visto?.

-¡Nicolás!- le grita Pedro.

El hijo se vuelve hacia él refunfuñando.

-¡Nicolás! ¡¿Vos no ves el oso?!- pregunta Pedro.

El hijo gira su cabeza, observa al animal y asiente desinteresadamente.

– Sí… ¿y qué?- contesta Nicolás.

Pedro no lo puede creer.

– ¡¡¡¿¿¿Cómo y qué???!!!… ¡¡¡Vamos adentro!!! ¡¡¡Llamemos a la policía!!!

Dice Pedro desesperado. Su hijo menor parece molesto.

– Es de mamá…. Pregúntale a ella primero… se lo ganó en una rifa del supermercado.

Pedro no cree en lo que esta escuchando. Todo le parece un mal sueño… una pesadilla.

¿¿¿Cómo que es de mamá???… ¿¿¿Qué decís??? – pregunta con los ojos abiertos.

Nicolás mira al oso, quién ahora está parado en dos patas masticando los malvones que cuelgan del balcón del primer piso.

Sí, es de ella…- dice el chico apurado por salir a la calle con sus amigos. – Te lo íbamos a decir esta noche…te queríamos preguntar si nos lo podíamos quedar…

Pedro ahora si esta convencido de que se ha vuelto loco… o peor, que su propia familia está pirada.

¡¡¡Pero es un oso!!!- responde fuera de sí Pedro.

Sí… ¿y qué?… tanto drama por un oso… mamá le quiere poner Pedrito, por vos, pero yo quiero ponerle Martín por Palermo, pero mamá dijo que vos tenías que definir el nombre…

Dicho esto y sin perder más tiempo, su hijo agarra la bicicleta y sale rápidamente hacia la calle. Pedro se queda parado, atónito sin poder creer aquello. Lentamente gira la cabeza y se queda observando al oso, quien ahora está tomando agua de la pileta. Pareciera que poco a poco, comienza a tomarle cariño.

Published in: on junio 25, 2010 at 6:18 pm  Dejar un comentario  

FRANCIA

A ver… ¿por donde empezar?… Antes me gustaría aclarar, que como nadie me paga para hacer críticas de cine y es más bien, un divertimento personal, me chupa un huevo hacer un análisis “correcto” de las películas que veo. Así que acá va mi crítica de FRANCIA de Israel Adrián Caetano.

Para empezar diría que cometí un error grosero en haberla ido a ver con tan solo 24 horas de diferencia de “Carancho”. Error que pagué muy caro.
Es como ir a ver “La naranja mecánica” y al otro día “Papá es un ídolo”.
O sea, el desbalance es muy grande.

Si hoy me preguntarán que preferís… ¿ver FRANCIA o quedarte mirando una piedra durante 1 hora y media? Contestaría con absoluta convicción, que preferiría quedarme mirando una piedra.

Es que FRANCIA no me gustó para nada. Leía en algún diario que la película era tildada como “arriesgada”. Cosa que no estoy tan de acuerdo… a decir verdad, para nada de acuerdo. ¿Arriesgada por que? ¿Por algunas tomas locas? ¿Algunos recursos de montaje, que tanto se usan en el cine norteamericano hasta el hartazgo?… no entiendo porque la tildan de “arriesgada”.

La historia pasa de un personaje a otro sin sentido, nunca se sabe de quien y de que realmente están hablando, hay chistes grotescamente armados de los que ni te reís porque son demasiado obvios, (la policía y la pizza)… en resumen… una cosa enmarañada sin sentido.
La único que rescato, son las actuaciones de los personajes tanto de Natalia Oreiro, Lautaro Delgado y Milagros Caetano. Y el final…que placer me dio el final. El resto, me pareció un bodrio.

Da la sensación que es una película hecha para festivales, pero ni siquiera para grandes festivales, sino para festivaluchos.
Me sorprendió y mucho de Caetano, que todas su películas anteriores siempre me habían gustado.

En fin… volví corriendo a mi casa para ver BREAKING BAD y sacarme el mal trago…

Published in: on junio 22, 2010 at 12:16 am  Dejar un comentario  

Carancho

“Carancho” la última película de Pablo Trapero, me gustó… y mucho. ¿Por qué empiezo con esta afirmación? Porque la fui a ver con cierta reticencia. Es más, cuando estaba yendo a la parada de colectivos, me preguntaba si realmente valdría la pena salir de mi casa con tanto frío.
Es que durante los días post- estreno, había escuchado varias voces que decían que era una película dura, pero que no terminaba de convencer. No sabían si era buena o mala. A mí, me pareció buenísima.

Para empezar, el clima que rodea a los personajes es hostil y oscuro, y es sabido lo difícil que es manejar ese clima durante 90 minutos. De entrada, a través de fotos de un accidente, cuerpos que yacen en el suelo sin vida, se nos aclara que no será una película fácil de tragar. Luego viene la brutal golpiza que recibe Sosa, para confirmar una vez más lo anteriormente dicho.
Nada de mariconadas. De este modo, el espectador se queda sin aire en los primeros 5 minutos, ya que nos agarra con la guardia baja.

Es a través de Luján que empezamos a conocer como es el mundo de los caranchos. Luján es una médica que está haciendo guardias en una ambulancia del conurbano bonaerense y pareciera ser Caperucita Roja en medio de la boca de un lobo feroz.

Sosa es un abogado conocedor del tema, metido en la mierda de este negocio, buscando una mano que lo ayude a salir de ese mundo antes de que sea demasiado tarde. Es ahí, cuando conoce a Luján y cree encontrar la salvación. Su ángel de la guarda.

Pero Trapero, desde el inicio pareciera que nos dice: “Nada de mariconadas muchachos… acá te vamos a dar…, para despabilarte. Si querés una historia feliz es mejor que ya te vayas levantando de la butaca”.

Y es ahí, cuando esa enfermera inocentona se enamora de Sosa; quien quiere salir de ese mundo pero no puede y ella que comienza a acompañarlo y por defecto, comienza a recibir los golpes de ese mundo oscuro, lleno de ratas.

Dentro de lo que se podría llamar policial negro, Trapero hace una radiografía de un mundo brutal, pero real. (Hace un par de años, mi cuñado me comentaba sobre los linyeras que se anestesiaban un brazo o una pierna, para luego quebrárselas y así recibir indemnización. O sobre los caranchos del Hospital Cullen en la Ciudad de Santa Fe).

Otra cosa que se le criticaba a la película, era la relación entre ellos dos. Yo, lo admito, me lo trague. Para mí, esa historia de amor, funciona.

Si tengo que hacerle alguna crítica a la película, fue que en un momento pareciera que el director se empecina en describir como es la guardia en un hospital público y para eso, hace escenas demasiado largas e innecesarias. Me refiero por ejemplo, a la escena de la pelea entre dos barrabravas en la sala de guardia. También sentí que algunos actores secundarios (por ejemplo, el abogado Casal) no me terminaban de convencer. Se les notaba que estaban actuando.

Pero así y todo, “Carancho” no me dio respiro. Me encantó el argumento, la transformación de los personajes y el final me pareció maravilloso. Cosechaban lo que habían sembrado.

Hace poco, Jorge Román, el actor del Bonaerense, me dijo que para él, Pablo Trapero era el mejor director argentino del momento. Y estoy totalmente de acuerdo. No solo eso, me atrevería afirmar que el resto, viene detrás…muy lejos. Es fácil distinguir eso, al ver en esta película, la solidez narrativa con la que trabaja y los detalles en la puesta de escena.

Como dijo un critico hace poco: “Carancho es la película de alguien seguro de lo que hace y convencido de su recorrido en el mundo del cine”

Published in: on junio 19, 2010 at 6:42 pm  Dejar un comentario  

Tiempo para escribir guiones

Hacía mucho tiempo que no me pasaba que una casa me gustará tanto, con una sola mirada. Piso dieciséis sobre la Av. Pueyrredón a metros de Av. Corrientes. O sea, abajo el infierno del transito y arriba el paraíso del silencio.

La frutilla del postre era una vista imperdible de un Buenos Aires que anochecía.

El departamento era como estar adentro de una de las pinturas de Toulouse-Lautrec, en pleno París.

La sala principal, de calidos, finos y cómodos sillones, estaba abarrotada de libros por doquier.
Repisas completas de literatura en todos los idiomas. En otra había cds y discos de música. Sobre una estanteria de roble, había cajas con los títulos de los guiones que había escrito a lo largo de su vida. Guiones que terminaron siendo excelentes películas, otros no tanto y una ganadora de un Oscar.
Luego venía el gran ventanal que daba a un balcón lleno de rosas rojas y flores de las más diversas.
Cuando pedí ir al baño, me condujeron por un pasillo abarrotado de fotos en donde se la veía a ella con su marido en los lugares más remotos del planeta. Estas fotos estaban acompañadas de diplomas. Entre ellos, los que más acapararon mi atención fueron: SUNDANCE FESTIVAL, CANNES FESTIVAL Y ACADEMY AWARD (Los Oscars, claro está).
En medio de la sala, hundida en un sillón y tapada con una frazada como una abuela tierna, se encontraba Aída sonriente, siempre sonriente.

Así fue como empezó nuestra primera clase práctica en donde en menos de dos horas, nos hizo escribir dos historias dándonos solo veinte minutos. Una de ellas, reproduciré más adelante, ya que uno de los personajes, tenía que ser un oso.
Luego vinieron las anécdotas de cómo fueron sus primeros pasos en el teatro y en el cine después. Historias que nos llevaban desde “Con Víctor Laplace casi caemos en cana en pleno 1972, cuando nadie nos conocía… La policía nos paró y en el baúl encontraron una bomba que habíamos armado de cartón para una obra de teatro… tiempo después me tuve que exiliar” hasta “Me encontraba en Nueva York escribiendo el guión para una opera con el guionista de “El Padrino” y por un problema físico no pude caminar más”
Así fue como Aída nos fue metiendo en clima para ser guionistas o por lo menos lo que ella pretende que seamos. “¿Frustraciones?” replicó irónicamente cuando un compañero comentaba su incapacidad para vivir de lo que quería (éramos varios en la misma). “Con tu edad no sabés nada de frustraciones…frustraciones…puff… no me vengan con frustraciones, porque esta… esta… es una muy buena época para escribir guiones…” dijo pausadamente.

Published in: on junio 18, 2010 at 10:30 pm  Dejar un comentario  

Tocata y fuga de mil rosas

De Iliana Amarillo

Rosas, rosas me reclamaban al nacer, me reclamaban al morir. Será que son mis preferidas o me llaman al secreto y discreción. Será que el Dios del amor le regaló al Dios del silencio, la más bella y no descubre más mi ser y mis prácticas de amar. Me regalaste tantas rosas, que no sabía con cuál quedarme, porque todas en silencio, atrapaban el mío. Si al acercarme tan despacio, cada una reclamaba mil caricias y con cada palabra mía se estremecían mil pétalos; enseñándome el misterio de sus vidas. Cada una me amparaba y cuidaban mi palabra y el dolor de mil ilusiones perdidas, en un mundo tan gigante donde se nace y se muere. Cuántos poetas me habrán envidiado, de tenerlas a todas y ahora murmuran porque no hay ninguna. Si cuando el sol asomaba, toda la creación tejía mil colores y ellas jugaban enmudeciendo a todos , de tanto aroma y delicadeza. Me enseñaron mil todos, cantar a la esperanza y a mi propio corazón. Siempre despierta, luminosa, me retaban rebosantes de sueños, alejando a los poetas , porque yo era la dueña. Pero una noche de pálida luna, comenzaron a sufrir y al mirarme en cada una, a cada pétalo caído, el rocío rojo atrapó cada rosal.. Yo corría a cada una, pálida hasta los pies y el Dios del silencio se apoderó pétalo tras pétalo, de mi más amargo dolor; si el rocío ya cantaba enseñándole a la muerte en una tocata y fuga, que un amor no muere en la tumba, porque este es inmortal. Hoy salgo al jardín y no existe ningún rosal, ni tan solo una rosa que me devuelva al Dios del amor. Solo cuando deambulo en la noche temblorosa, alzando la vista al cielo, mil rocíos de aroma a rosas, caminan por todo mi rostro, para regalarme el ensueño de toda esta eternidad.

Published in: on junio 18, 2010 at 9:56 pm  Comments (1)  

La muerte de un portugués

Hoy me desperté con la muerte de José Saramago. Pero no estoy triste, nada de eso. Tampoco he leído tantas obras de él como para que se me caigan las lágrimas. Simplemente, sentí que el viejo portugués marchó cuando lo tenía que hacer. Como lo hacen los grandes artistas.

Hace como unos diez años atrás, leí “El evangelio según Jesucristo” libro que me voló la cabeza. Recuerdo haberlo leído en una semana, buscando cualquier excusa para recluirme y leerlo en soledad. Más tarde vino “Ensayo sobre la ceguera”. Una vez más, me dí cuenta de que estaba frente a un gran escritor.

El lunes pasado, pasé por la librería de mi amigo Osvaldo para coordinar la juntada ante el inminente encuentro ARGENTINA vs. COREA DEL SUR.
Fue en esa visita cuando le pregunté al librero si tenía “El viaje del elefante” uno de los últimos libros de Saramago. Me dijo que no, y que solo le quedaba “Caín” su último libro y uno de los más polémicos.

Vaya vericuetos que tiene la vida, que cuatro días más tarde se produce la muerte de ese escritor que tan interesado estaba en leer.

Aquí dejo una frase magistral de este portugués. Una frase, que una vez más traza la línea de aquellos que son poetas y de los que no lo son.

“Llevamos siglos preguntándonos los unos a los otros para qué sirve la literatura (…) . No hay respuesta posible. ¿Por qué ese sentido utilitario de las cosas? Si hay que buscar el sentido de la música, de la filosofía, de una rosa, es que no estamos entendiendo nada…”

Published in: on junio 18, 2010 at 9:39 pm  Dejar un comentario  

El tren…

De Iliana Amarillo.

Languidecía la tarde en la gran Estación. El andén marcaba como barrera infranqueable, tierra firme de la vía que pronto sería violada por un rápido tren. Mi mirada giró y se fijó en esa persona parada, casi al borde, en un mínimo espacio de ese andén viejo y desgastado. Observé su mediana edad, de aventajada estatura, su ropa fina. Un abrigo marrón , la bufanda a tono girando en círculos asfixiantes en un cuello varonil e inerte inserto en su maciza estampa. Un maletín marrón colgaba de una mano fuerte, aferrándose a él como si colgase de un risco. Recuerdos guardados?. Seguí observando, el silencio fue total,expectante.Trataba de estudiar su actitud, penetrar y desentrañar su mente, imagino esquiva y lejana. Sus pies no se movían, hasta casi percibía que no respiraba como fría estatua mutilada. Cómo descubrir ese espíritu y mente, sensible quizás, si todo invitaba a vivir. La gente caminaba y los cuerpos estorbaban para introducirme en esa mente a esta altura para mí intranquila y atreverme a un examen crítico. Que fuerza lo invade, quitando su razón ,su vida; arrastrando obsesiones, tratando de olvidar lugares, momentos. Razones para aferrarse a ese maletín y no sentirse tambaleante y perdido. Contando quizás hojas caídas de otoños perdidos. Huellas, señales, habrá sido sabio en amores?. Me acerco, su mirada fija en un punto, en el que deseo entrar para descubrir esa estructura. Me alejo rápidamente, estremecida de desviar su atención. A la distancia, mi emoción no puedo compartirla, una voz interior culpable me hace resolver mi sentimiento de intromisión pero también quien es el culpado. De pronto un silbato que trizó el silencio impuesto, me sacude ante mis fuerzas para determinar su actitud gélida. Observo la vía, pronta a ser violada, subirá?, noto que de a poco recobra sensibilidad, posibilidad de registrar deseos, aunque de forma vaga. Reconozco que me siento compañera de equipo, sin egoísmos. Mira hacia abajo y vuelvo a confiar que subirá, existiendo para él otras posibilidades. Me equivoco, sus pies no se mueven, el tren avanza en su rutinario ritual y ya no distingo su mente, su juego, su cuerpo. Apenas distingo cuál es cuál.

Published in: on junio 14, 2010 at 4:07 pm  Dejar un comentario  

falta de tiempo

Oh, querido blog, te he abandonado…
Ya volveré, con mas tiempo y más ideas…

Published in: on junio 9, 2010 at 12:12 am  Dejar un comentario  

Enemigo del tiempo

De Iliana Amarillo.

Como manejar el tiempo?. Si está tan incorporado a nuestros laberintos del Ser, que no lo puedo despegar de mí un instante, un segundo, es como mi sangre que recorre mi cuerpo exhausto de lo que me dejó a manera de huella o herida, para recordarme que está. Se mete en laberintos transparentes que dejan ver como se ríe de mí, como diciendo aunque parpadees, aunque formes tu mundo mágico, aunque recorran mil gotas tu cuerpo inerte; acá estoy como gladiador incansable en un circo de fieras. Puedo pelear? . Si el miedo a sufrir es más fuerte que el sufrimiento y bajar la cabeza es doblegarse y no ver más un horizonte casi incierto. Una idea fija es lo único que lo detiene, será su Talón de Aquiles?, como saberlo, si al mirarme en el espejo me devuelve máscaras que semejan un carnaval Veneciano y no sé detrás de cuál estoy. Tiempo, tiempo. Vida alocada de algunos y no saben que matan sus sueños, piensan que nada les alcanza y no se dan cuenta que ya , ya los atrapó. Desistiendo de realidades posibles , pero no las ven y entran por una escalera invisible de cristal ,donde cada peldaño te obliga a mirar hacia abajo, para devolverte lo que dejaste sometido al Tiempo. Aunque sigas subiendo cada uno de esos escalones inertes pero irresistibles como el diamante, tintinean en mil facetas para atraparte más y cuando llegaste al último, un vórtice te hace girar millones de veces para decirte …viste? esto es el TIEMPO…No hay límites para frenar o acrecentar el Tiempo . Sólo decirle que es mío y seducirlo con un adiós a los límites. Sentarnos en un banco y controlarlo sumergiéndome en su punto débil para manejarlo ,explotar ese momento y lugar. Sonreírle a carcajadas, proponerle aventuras, no importa si inventadas ,convencerlo, abrazarlo y cuando se entregue a mí ,simplemente decirle …”No puedo, nos hizo falta tiempo…”.

Published in: on junio 2, 2010 at 2:21 am  Dejar un comentario